De todo un poco, mucho de mí.

viernes, diciembre 09, 2005

Mi primera vez en un "cuarto oscuro"

Fue ayer. Ésto lo llevábamos hablando desde hace mucho tiempo con Eko: yo por curiosidad, porque nunca había estado en uno antes y él porque de las veces que ha ligado, todas menos una, han sido en un "cuarto oscuro".

Ayer fue el acabóse. Tanto por cosas que me pasaban a mí como por cosas que NO le pasaban a él, decidimos aventurarnos por uno de estos lugares que pululan en el barrio de Chueca (antes conocido como el ghetto).

Henos ahí, delante de la puerta, yo un poco nervioso porque no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar (no es que sea un mojigato, pero eso de que te anden metiendo mano a diestra y siniestra no es algo que me atraiga demasiado; sin contar el hecho de que vaya uno a saber cuántos productos lácteos, y cuán añejos, hay desperdigado por allí...) y Eko bastante dubitativo (¡¡hey, vos ya habías estado varias veces en ese lugar, podrías poner un poco más de huevo!!).

Al final entramos y como toda fantasía cargada de prejuicios el lugar no era tan tétrico, aunque sí un poco cutre: un bar arriba, una escalera que descendía hacia una plata baja para dar lugar, a la izquierda a una pista de baile y los baños, a la derecha otro bar y enfrente una serie de pasillos con muchas cabinas: el cuarto oscuro propiamente dicho. Todo el local en penumbras por supuesto, y el cuarto oscuro alumbrado con luz negra. Al final del pasillo central se abría una pequeña sala: un mini-cine porno (con butancas sobre las cuales jamás me sentaría... sí, soy un poco asquerosito).

Mientas Eko y yo deambulábamos por los oscuros pasillos viendo el panorama, íbamos de la manito para evitar que nadie intentase nada. Cuando salimos, mi curiosidad estaba satisfecha y ya estaba listo para cambiar de lugar a uno más "bailable" y un poco más "iluminado". Pero en eso Eko ve a un chico que le gusta y para hacer la historia corta, ambos se meten en una de las cabinas del cuarto oscuro. Y servidor como un boludo sosteniendo la vela afuera. Para matar el tiempo me puse a bailar, a mirar el panorama a ver qué onda (once in Rome... había uno que me gustaba, pero ya estaba acompañado) y a mirar la porno que pasaban en una pantalla en la barra del bar...

Media hora después salen Eko y su ligue, ambos con carita de feliz cumpleaños. Presentaciones de rigor. Se ponen a hablar y es entonces cuando paso a ejercer mi segunda función de la noche: el de "la amiga muda" (la primera había sido "tenedor oficial de vela"). Sí señores, este nunca bien ponderado oficio, creado en primera instancia por el sexo femenino para apoyar emocional y moralmenta a la amiga que sí estaba ligando, y que ahora se ha extendido al resto de las variantes sexuales que ofrece el género humano, pasó a ser ejercido por mí de una manera brillante debo decirlo (modestia aparte). Por si no quedó claro: mi función consistía en estar con ellos pero sin emitir sonido alguno, sin participar de la conversación (¡qué podía importarles lo que yo tenía para decir, si los que se estaban conociendo después del polvo eran ellos!). Le dije a Eko que si quería lo esperaba en otro sitio así el podría quedarse con el chico y ejem... bueno, en fin, continuar con la faena en la casa de alguno de los dos... Eko me dijo que no, que lo esperara, que el pibe ya se iba... Pero no se iba...

Y ahí estaba yo, sin nadie interesante con quién intentar ligar, sin ganas de meterme en el cuarto oscuro, harto de la porno (increíble que pueda llegar a decir esto) y con ganas de irme. Pero no, resistí estóico. Hasta que los vi enfilar hacia el baño y comprendí que iba a tener que volver a mi primer oficio de tenedor de vela durante otra media hora... Y así fue.

Para cuando salieron yo ya estaba un poco hasta la pelotas y le dije a Eko que me iba (sí, soy mal amigo, lo siento). Pero ¡oh casualidad! ellos también, así que nos fuimos todos juntos (¡¡y yo volví a ser "la amiga muda"!!). En la esquina nos separamos: el chico se fue por su lado y Eko y yo por el nuestro, previo intercambio de sendos números de teléfono.

Terminamos en una disco, de la que no hay nada relevante para contar, excepto (y tal vez lo mejor de la noche para mí, obviamente no para Eko) que terminamos bailando y boludeando con un par de prostitutas...

Y esa fue mi primera vez en un "Cuarto Oscuro" (si vuelvo a ir, espero que tener un rol más "activo" entonces).

3 Comments:

Anonymous Ayotl said...

Hola!! Ya ya volví. Y espero para bien, ja ja.

Muy interesante tu anécdota del cuarto oscuro. Aunque al final no te la hayas pasado tan bien.

Pero bueno, siempre sirve de anécdota...

¡Saludos!

5:02 p. m.

 
Blogger Tabris said...

Ayotl: ¡¡¡bienvenido!!! ¡¡Se te extrañaba!!

5:20 p. m.

 
Blogger moderno_de_mierda said...

mmmmmhhhhh
cuartos oscuros....No les parece una cosa como muy tétrica, sórdida?
Nada, que nunca entenderé el sexo por el sexo, así de mojigato que soy yo.

5:12 p. m.

 

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